martes, 4 de agosto de 2009

Fragmento de "Rayuela"

"Y no me vengan con eso de que no hay problema sin solución -dijo Oliveira-. Claro que desde las generalidades, la filosofía popular, el consejo al amigo angustiado, la frase hipócritamente sobreutilizada por el psicólogo.. es relativamente aceptable. Pero visto desde las partes y no desde el todo, es casi una aberración decir tal cosa. Claro que hay problemas sin solución. (...) Es mucho más simple, mi querido Manú -rectificó Oliveira-, la infamia, el engaño de la frase está es que suponiendo que el hipotético problema en cuestión realmente tuviese una solución y ésta fuese llevado a cabo, no serí definitiva, porque no es completamente satisfactoria para alguna de las partes. Es decir, si tuvieras un problema y la única solución conllevara un problema aún mayor o aun más preocupante para vos mismo, o tu infelicidad para ser más drásticos, no la implementarías, ¿o sí?. Porque en ese caso la solución visible funcionaría como transformador del problemaa y no como disipante final, sería absurdo. Vendría a ser algo así como los desodorantes de ambiente, si me permitís la banalidad del ejemplo. La solución no te sirve de nada, entonces la única que queda es tomar fuerzas y pasar el trago amargo, bancártela como buen criollo, resignarte a que no todo va a resultar de la manera más óptima para vos mismo. Es la vida misma, y si sigo así te canto un tango. Ni que hablar de que esos problemas sin solución no tienen además ningún culpable, y se complica cuando no podemos implementar ese vergonzoso pero increíblemente satisfactorio reflejo argentino de echar culpas." Julio Cortázar.

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